"EL AMBULANTE" REGISTRA LA AVENTURA SOLITARIA DE UN CINEASTA

 

"El ambulante" es el título de un documental de Adriana Yurcovich, Eduardo De la Serna y Lucas Marcheggiano que se estrenará este jueves en Buenos Aires y que registra la aventura de un cineasta amateur que desde 1998 escribió y dirigió cerca de 60 películas de ficción en pueblos de Córdoba, La Pampa, Buenos Aires y Santa Fe.



El filme obtuvo numerosos lauros internacionales, entre ellos el Premio del Público a la Mejor Película Argentina del Bafici y el premio al Mejor documental en Festival Latino de Los Angeles.



Ahora, "El ambulante se estrenará en el Espacio Incaa KM 0, Cine Gaumont, y a partir del 11 de septiembre se verá en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), los sábados a las 22 y los domingo a las 17.



Su protagonista es Daniel Burmeister, un argentino de 65 años sin ninguna formación cinematográfica, pero lo suficientemente audaz y prolífico para poner en marcha, en la más absoluta soledad, la realización de largometrajes que él mismo escribe, produce, dirige, actúa y graba con una vieja cámara de video hogareño.



"Yo lo quería", "Terror en la casa abandonada", "Navidad en Beruti", "Un papá de paso", "De Beruti a Trenque Lauquen", "Otoño en Pehuajó", "La maestra Mariana", "Un porteño Salliqueló", "Mi amigo el doctor" y "Una canción de amor" son algunos de los filmes que recrea, una y otra vez, con ciertos cambios, en pueblos y con vecinos diferentes.



Con el apoyo del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), la fundación holandesa Jan Vrijman y la municipalidad de la localidad cordobesa de Benjamín Gould, los documentalistas siguieron a Burmeister durante varias jornadas, mientras filmaba una nueva versión de "Matemos al tío", una de sus casi 60 producciones.



"Burmeister es un típico buscavidas que escribe, filma y proyecta sus propias películas, pero que también hizo plomería y carpintería, afinó pianos, cosía ropa y es cocinero, entre muchas otras cosas", afirmó a Télam Yurcovich, que además de este documental dirigió el cortometraje "Un vaso de soda", que forma parte de las "Historias Breves V".



"Nos interesaba mostrar cómo un hombre puede hacer todo eso solo y encima vivir dignamente de lo que hace, aunque sea de manera humilde. Queríamos registrar además lo que su presencia provoca en cada uno de los pueblos por donde va", agregó la cineasta, que también produjo el largometraje de ficción "El refugio de los caracoles".



La directora señaló que, en el documental, Burmeister admite: "Yo sé que mis películas están llenas de errores. Lo que hago es cine artesanal, pero soy muy feliz haciendo lo que hago".



"Lo que representa este cineasta es la idea de hacer cine de una manera muy gratificante. El disfruta mucho de lo que hace y encima consigue vivir de eso, pero además los vecinos encuentran placer participando de esos filmes y viéndose reflejados en la pantalla", agregó.



América, Trenque Lauquen, Pehuajó, Salliqueló, Macachín, Darregueira, Puán, Cabildo, Victorica, Trenel, Rancul, Huinca Renancó, Jovita, Serrano, Laboulaye, Mattaldi, Sampacho, Monte Maíz, Huanchilla, Guatimozín y Cavanagh son algunos pueblos de Buenos Aires, La Pampa, Córdoba y Santa Fe por donde pasó la cámara de Burmeister.



Yurcovich señaló que este cineasta "es un hombre muy vital y nos costaba mucho seguirlo, porque hacía 20 cosas al mismo tiempo.



El no tiene ninguna formación cinematográfica ni es un cinéfilo, y un poco se vanagloria de eso".



"Su formación es más bien popular, autodidacta, y sabe de una manera intuitiva cómo dirigir y cómo poner la cámara. Pero sobre todo sabe resolver problemas y crear un vínculo muy estrecho con la gente de cada pueblo, en quienes genera muchas ganas de ayudarlo", agregó la realizadora.



Según Yurcovich, "Burmeister tiene una forma de filmar muy ágil y rápida. Produce, escribe, dirige, edita y hace de todo en la película, incluso -describió- actuar en algunas escenas".



Una vez que termina de filmar sus películas, Burmeister organiza proyecciones para todo el pueblo en su propia pantalla improvisada con una sábana blanca, y luego vende copias de las películas a cada uno de los vecinos que intervinieron en ellas como actores.



"De esa manera, sus películas se vieron ya en muchísimos países de América y Europa, generalmente en los países donde viven los familiares de las personas que actuaron en sus historias", señaló Yurcovich, quien recordó que descubrieron a Burmeister en el Festival de Cine con Vecinos de Saladillo, que dirigen Fabio Junco y Julio Midú.

Télam