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 EL ELENCO JUSTIFICA EL ESTRENO DE "ÁFRICA... UN CONTINENTE"
04 de junio de 2011 16:45

La obra "África... un continente", de Patricia Zangaro, estrenada en Teatro del Pueblo con dirección de Alejandro Ullua, produce cierta perplejidad por su estructura dramática y lo forzado de algunas situaciones.

La acción se desarrolla en la azotea de un alto edificio, lugar insólito para el encuentro de personas, donde una hija lesbiana y violenta (Verónica Hassan) confiesa a su madre (Stella Matute) que emigra del país con su novia.

La señora, se sabe después, es profesora de geografía y oculta su dinero en un globo terráqueo, pero eso es absolutamente aleatorio, lo mismo que sus encuentros hostiles con un vecino pintor (Alejo Ortiz) y un joven fuera de sí (Matías de Padova), con planes asesinos.

Que la acción se desarrolle en lo alto de un edificio podría entenderse como una metáfora para personajes que están "al borde", aunque la sumaria escenografía -para colmo circular- construida con un par de alfombras elimina toda veracidad de altura.

Si "África..." no llega a cuajar es tal vez por lo caprichoso de la trama, que suele colocar diálogos de a dos en los que sólo el vínculo madre-hija es sostenible, en tanto los roles varoniles son más aleatorios que otra cosa.

En el vínculo cortante entre la madre y la hija se puede adivinar enconos presentes y pasados, malentendidos generacionales, los lógicos encontronazos de la convivencia, que Matute y Hassan despachan con autoridad y convencimiento.

La primera se mete a fondo en ese personaje sufrido que intenta comprender una realidad esquiva, lo suyo es fragilidad y sentimiento, una busca permanente de penetrar en el ser de una hija que se le ha escapado hace rato.

Hassan, de lucida participación en "La vida terrenal", de Santiago Loza, compone una chica fuerte y con irresistibles arrebatos matricidas, muy disfrutable, aunque el vestuario de heroína de cómic no la favorezca.

Alrededor de ese asunto que hubiera dado para más, incluso para una obra entera -maternidad, desafectos, sexo no convencional-, la autora ubica otros personajes cuyas conductas podrían poner en peligro cualquier dramaturgia.

Desaforados, ejemplos de conductas masculinas que cualquier varón rechazaría, el pintor se complace en desangrar a sus modelos y el joven ajeno al edificio es, a pesar de sus amenazas, un simple "péndex" racista y meritorio de internación que justifica el título de la pieza.

Patricia Zangaro tiene un notorio pasado como dramaturga, autora de "A propósito de la duda", que dio origen a Teatro x la Identidad, y otras valiosísimas piezas, algunas en cartel como "La complicidad de la inocencia", escrita junto a Adriana Genta y muy elogiada por la crítica.

Ante este resbalón, el director Ullua parece haber dejado en libertad de acción a sus intérpretes, cada cual en la construcción de su propio personaje, y lo particular que propone es la presencia del cuarteto en el escenario antes del arribo del público, aunque luego los mutis son numerosos.

Este cronista confiesa no haber entendido el juego con los zapatos que emprende Matute -ya que no hay sensación de vacío en el pequeño escenario- ni el porqué de los pies descalzos de los personajes, algo que ya parece una moda en la escena local.

"África... un continente" se ofrece en Teatro del Pueblo, Roque Sáenz Peña 943, los domingos a las 20.
Télam