El realizador español Pedro Pérez Rosado hizo conocer al público de la Berlinale la vida en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, en Argelia, al presentar el lunes en la noche "Wilaya", la historia de Fatimetu, quien regresa a vivir allí después de haber emigrado cuando niña a España.
La hermosa y melancólica Nadira Mohamed, nacida en esos campamentos y residente en Madrid desde que era una niña, interpreta a Fatimetu con mucha naturalidad en medio de los mágicos paisajes del desierto del Sáhara y en las tiendas espartanas, pero con mucho colorido, donde viven los refugiados.
Fatimetu compartirá la vida de su hermana Hayat, interpretada por Memona Mohamed, una maestra de escuela que tiene dificultades para caminar. Gracias a la fortaleza de su carácter comenzará a trabajar "como un hombre", comprando un vehículo todoterreno que le servirá para transportar animales, pan y comida de una "wilaya" (división aministrativa) a otra.
Pérez Rosado explicó que conoció desde niño a los saharauis y al Sáhara Occidental, antiguo Sáhara español, "porque la estudié como la provincia 53 de España. Su proceso de descolonización fue interrumpido en 1975. Desde entonces siempre ha estado en mi corazón".
El cineasta filma la vida en el campamento como un documental, pero en realidad teje una ficción "de desamor" en torno al personaje de Fatimetu, obligada a quedarse allí por su hermano Jatri, pese a que tenía ya su vida organizada en la ciudad de Valencia.
Said, un muchacho del campamento, se enamorará sin esperanzas de Fatimetu, quien ha dejado un novio en España.
"Como dice el cantante Joaquín Sabina: las mejores canciones son las del desamor. La generación que está creciendo en esos campamentos es la generación del desamor", dijo Pérez Rosado.
El realizador, que contó para la realización de "Wilaya" con el apoyo del ministerio de Cultura de España y de la República Arabe Saharahui Democrática, dijo que tras documentales y ficciones en México, Nicaragua y Bosnia recordó "a ese pueblo".
"Es muy triste saber que hay una tercera generación que ha nacido en esos campamentos de refugiados. También los territorios ocupados por Marruecos. Los actores de mi filme, como si hubiesen estudiado el método de Stanislavski, actúan de manera natural, son ellos mismos", añadió.
La actriz Nadhira Mohamed, muy emocionada, declaró que ver esa película junto al público de la Berlinale "es muy emocionante. Este filme es muy importante para nosotros porque muestra que detrás del conflicto saharahui hay personas".
"En Tinduf la mujer es la que ha levantado el hogar y los hijos, mientras que los hombres estaban ausentes por estar combatiendo. La fuerza la poseen las mujeres en esa sociedad tan complicada", explicó.
"La vida es muy dura en esos campamentos de refugiados ¿Qué será de nosotros? Nos toca seguir luchando o irnos a estudiar y a vivir en otros lugares si podemos. Es duro ver a esos niños que crecen allí y a los que el mundo entero les da la espalda", exclamó.
"Es la primera vez que interpreto un papel en el cine y no sé si haré otras películas, eso no depende de mí. Vivo en España desde que tenía 12 años. Es muy duro readaptarse a la vida en los campamentos y estar obligada a hacer lo que no quieres", dijo.
"Wilaya", muy aplaudida por el público berlinés, fue producida por José María Morales. La música compuesta por Aziza Brahim le da a esta historia una gran intensidad poética.
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