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 UN UNIPERSONAL DIRECTO Y DRAMATICO SOBRE LA TRATA DE PERSONAS
02 de febrero de 2012 13:45

"En el nombre de Raquel", unipersonal encarado por Mariel Rosciano, es una pieza directa y dramática que, basada en la novela "La polaca", de Myrtha Schaldom, recrea la historia de Raquel Liberman, una inmigrante sometida al comercio sexual que en 1929 se atrevió a denunciar a la red internacional de trata de mujeres Zwi Migdal, fundada en la Argentina por judíos polacos.

En el marco de una puesta austera -que se presenta los lunes a las 21 en el Teatro Sha (Sarmiento 2255)-, la actriz se sume en la dura existencia de Raquel y le pone el cuerpo a una historia violenta, de explotación y sueños rotos, que sigue vigente tras casi un siglo de impunidad.

Con la intención de poner sobre el tapete un tema que sigue aquejando a mujeres en situación de prostitución en la actualidad, la obra -dirigida por Gabriel Rovito- acerca al espectador a la lucha contra la trata de personas a partir de un relato verídico que en una hora sintetiza el drama de una mujer que llega al país con sus dos pequeños hijos y la esperanza de comenzar una nueva vida, pero termina encerrada en un burdel.

Una cama, telas, un espejo y varios cambios de vestuario son los elementos que le bastan a Rosciano para hacer creíble una historia que a medida que transcurre el tiempo se vuelve cada vez más intensa y dramática y que alcanza su pico cuando Raquel es violada por una horda de 12 hombres.

La actriz, quien asumió la adaptación junto a la misma Myrtha Schalom, se desenvuelve con soltura capitalizando cada rincón del escenario: huye del prostíbulo, vuelve a ser engañada por su marido para volver a terminar como esclava en un burdel, denuncia a la red Zwi Migdal, y aunque no logra desbaratar la organización de cientos de proxenetas, sueña con comprar su libertad.

El trabajo de iluminación, la música, los bruscos movimientos corporales, el énfasis puesto en cada palabra y la acentuación de los gestos aportan lo suyo para construir una pieza cargada de crudeza que sin embargo logra -tal vez sin proponérselo- tomar cierta distancia con el público, que puede comprometerse sin llegar necesariamente a la emoción.

Aunque la trama de "La polaca" transcurre hace más de ocho décadas, "En el nombre de Raquel" busca enlazar el pasado con el presente, intención que queda aún más en evidencia hacia el final, cuando el director utiliza como recurso voces en off de jóvenes que en su momento fueron víctimas de la explotación y sometidas al comercio sexual.
Télam