La consagrada bailarina Eleonora Cassano saborea el éxito que está teniendo en Europa con Tango de burdel, salón y calle, un espectáculo que, en la recta final de su carrera, le permite vivir la danza de otra manera.
Cuando bailo tango, bailo (Astor) Piazzola, la música me pasa por un lugar al que otro tipo de música no llega. Me toca las cuerdas del alma, y la gente lo nota, afirmó.
El nombre de Eleonora Cassano y el Ballet Argentino, del que es fundadora junto a Julio Bocca, brillaban la semana pasada en un cartel luminoso colgado en la entrada del Teatro Coliseum de Barcelona anunciando un llamativo espectáculo sobre Tango.
Tango de burdel, salón y calle, la historia de esta danza argentina desde su nacimiento, pasando por su decadencia, hasta su retorno triunfal a partir de los años 70, lleva más de un año de gira y está siendo todo un éxito allí donde va.
Estuvimos en Málaga, Madrid y en Estambul (Turquía), siempre con funciones agotadas, y aquí en Barcelona, también tuvimos una respuesta impresionante, cuenta Cassano, en entrevista con Télam a su paso por la ciudad condal, antes de partir rumbo a Roma.
Parte del éxito tiene que ver con que la emblemática bailarina conduce con su particular elegancia y precisión un montaje en el cual, además, comenzó probar sus cualidades como directora.
Me estaba picando el tema de dirigir y, prácticamente, con este espectáculo, ya lo estoy haciendo, confiesa Cassano, quien en el escenario está acompañada por once bailarines, la impresionante voz de la cantante Karina Levine y la Orquesta China Cruel.
No obstante, la clave de la respuesta del público está en la atracción que actualmente genera el tango y en que lo fusionamos con danza contemporánea, aportándole frescura, señaló sobre la coreografía de Ana María Stekelman.
El espectáculo fue concebido para ella, quien durante veinte años fue la pareja del gran Julio Bocca y que hoy, a los 45, sigue sobre los escenarios sin poner fecha a su retirada, a pesar de que se había mencionado que 2011 iba a ser su despedida del clásico.
El productor Lino Patalano vendió un show para el festival de Verona, con Cassano como primera bailarina, una cantante y una orquesta, y así surgió Tango de burdel, salón y calle, proyecto que debía tener punto final en 2010 y finalmente se extendió con nuevas fechas hasta marzo del próximo año.
Muchos piensan que el año que viene me retiro, pero no es así. Tengo que darle un punto final al tema del baile clásico, pero no voy a dejar de bailar, aclaró.
La bailarina, cuyo vasto repertorio incluye obras como Romeo y Julieta, El Quijote, Giselle y El Lago de los Cisnes, explica que le gustaría cerrar un ciclo en su carrera con uno de estos clásicos aunque aún no tiene nada cerrado.
Para el clásico no hay excusas, no se puede cambiar la coreografía o simplificar las figuras. En cambio, con cualquier otro tipo de danzas, uno siempre puede dosificar, apuntó.
La artista señaló que por más que no esté viviendo mi retirada con una fecha exacta, sé en que momento de mi carrera estoy y disfruto a pleno porque tengo una riqueza interior que me permite afrontar esta situación muy tranquila.
Cuando subo al escenario me siento como un pez en el agua, es como si tuviera alas, es mi lugar de mejor expresión, donde yo puedo sacar todo lo que tengo escondido como persona, aclaró.
"Me subo al escenario y no estoy actuando sino que lo estoy viviendo y eso la gente lo percibe. Eso es lo que hoy en día quiero trasmitir con la danza, concluyó.
Cuando bailo tango, bailo (Astor) Piazzola, la música me pasa por un lugar al que otro tipo de música no llega. Me toca las cuerdas del alma, y la gente lo nota, afirmó.
El nombre de Eleonora Cassano y el Ballet Argentino, del que es fundadora junto a Julio Bocca, brillaban la semana pasada en un cartel luminoso colgado en la entrada del Teatro Coliseum de Barcelona anunciando un llamativo espectáculo sobre Tango.
Tango de burdel, salón y calle, la historia de esta danza argentina desde su nacimiento, pasando por su decadencia, hasta su retorno triunfal a partir de los años 70, lleva más de un año de gira y está siendo todo un éxito allí donde va.
Estuvimos en Málaga, Madrid y en Estambul (Turquía), siempre con funciones agotadas, y aquí en Barcelona, también tuvimos una respuesta impresionante, cuenta Cassano, en entrevista con Télam a su paso por la ciudad condal, antes de partir rumbo a Roma.
Parte del éxito tiene que ver con que la emblemática bailarina conduce con su particular elegancia y precisión un montaje en el cual, además, comenzó probar sus cualidades como directora.
Me estaba picando el tema de dirigir y, prácticamente, con este espectáculo, ya lo estoy haciendo, confiesa Cassano, quien en el escenario está acompañada por once bailarines, la impresionante voz de la cantante Karina Levine y la Orquesta China Cruel.
No obstante, la clave de la respuesta del público está en la atracción que actualmente genera el tango y en que lo fusionamos con danza contemporánea, aportándole frescura, señaló sobre la coreografía de Ana María Stekelman.
El espectáculo fue concebido para ella, quien durante veinte años fue la pareja del gran Julio Bocca y que hoy, a los 45, sigue sobre los escenarios sin poner fecha a su retirada, a pesar de que se había mencionado que 2011 iba a ser su despedida del clásico.
El productor Lino Patalano vendió un show para el festival de Verona, con Cassano como primera bailarina, una cantante y una orquesta, y así surgió Tango de burdel, salón y calle, proyecto que debía tener punto final en 2010 y finalmente se extendió con nuevas fechas hasta marzo del próximo año.
Muchos piensan que el año que viene me retiro, pero no es así. Tengo que darle un punto final al tema del baile clásico, pero no voy a dejar de bailar, aclaró.
La bailarina, cuyo vasto repertorio incluye obras como Romeo y Julieta, El Quijote, Giselle y El Lago de los Cisnes, explica que le gustaría cerrar un ciclo en su carrera con uno de estos clásicos aunque aún no tiene nada cerrado.
Para el clásico no hay excusas, no se puede cambiar la coreografía o simplificar las figuras. En cambio, con cualquier otro tipo de danzas, uno siempre puede dosificar, apuntó.
La artista señaló que por más que no esté viviendo mi retirada con una fecha exacta, sé en que momento de mi carrera estoy y disfruto a pleno porque tengo una riqueza interior que me permite afrontar esta situación muy tranquila.
Cuando subo al escenario me siento como un pez en el agua, es como si tuviera alas, es mi lugar de mejor expresión, donde yo puedo sacar todo lo que tengo escondido como persona, aclaró.
"Me subo al escenario y no estoy actuando sino que lo estoy viviendo y eso la gente lo percibe. Eso es lo que hoy en día quiero trasmitir con la danza, concluyó.
- Télam


